Los rascacielos, un orgullo de las ciudades: del Empire State Building a la Torre Burj Khalifa de Dubai.

A lo largo de la historia los grandes reyes y emperadores, de forma sistemática, han querido dejar su impronta mediante la construcción de grandes edificaciones para preservar y enaltecer su memoria a lo largo de los siglos. Las pirámides de Egipto, el Partenón, el Coliseo y el Panteón romanos, el Taj Mahal, las impresionantes basílicas y catedrales de Santa Sofía, San Pedro de Roma, Notre Dame de París y todo un largo etcétera acreditan lo señalado.

En el siglo XX, como no podía ser menos, también los poderosos de la tierra han procurado promover imponentes construcciones para dejar su impronta. En este caso no han sido los reyes o los papas los que han levantado construcciones espectaculares; han sido los grandes empresarios y corporaciones. Las más llamativas y espectaculares edificaciones han sido los rascacielos. A lo largo de un siglo se ha producido una carrera imparable por levantar la torre más elevada de su época. Nueva York fue siempre la ciudad que se destacó por haber erigido en la primera mitad del siglo XX los rascacielos más espectaculares y hermosos. Entre todos ellos cabría destacar el Empire State Building (1931) que con sus 102 pisos y 381 metros estableció un récord de altura mantenido durante 40 años y abrió esta carrera desenfrenada por conseguir el edificio más alto del mundo que parece no tener término.

De la misma época cabe destacar el edificio Chrysler (319 metros), posiblemente el más bello rascacielos de la historia. Después del Empire State Bulding llegaron la Torre Willis (antes torre Sears) de Chicago (442 metros) y las hoy desaparecidas Torres Gemelas del Worl Trade Center, que en 2013 serán sustituidas por el One World Trade Center (417 metros). La carrera continuó con las hermosas Torres Petronas de Singapur diseñadas por César Pelli (452 metros), finalizadas en 2003; el edificio Taipei (449 metros), el Shanghai World Financial Center (487 metros) y toda una serie de grandes rascacielos construidos en las ciudades más pujantes del oriente lejano como Shanghay, Taipei, Hong Kong o Singapur. La culminación de esta desenfrenada carrera la logró la ciudad de Dubái con su torre Burj Khalifa Dubái (828 metros y 163 plantas). No parece fácil que este impresionante récord vaya a ser superado en los próximos años, aunque la ambición humana y la tecnología no tienen límites.